La Artista ArtCorps Patricia Escalón sabía que no tendría una tarea fácil cuando conoció a todos los voluntarios de la estación de radio Doble Vía en San Mateo, Guatemala. Ellos forman parte de una red más grande de estaciones radiales indígenas quienes han estado luchando contra el gobierno, la empresa privada, la policía y la fuerza armada para poder ejercitar su derecho como medio de comunicación dentro de su comunidad. Ellos de hecho tenían mucha razón al no confiar tan abiertamente en Patricia y por lo tanto no tener mucho tiempo para invertir en el Arte para la Acción Social.
Dicen por allí que uno debe ganarse la confianza – que no es algo que simplemente se entrega. Sin embargo, parecería que la confianza si puede plantarse, al lograr confiar en otra persona.
Nuestra primera reunión se dio a lugar después de una jornada de capacitación en la estación de radio, donde nos habíamos reunidos todos y después de habernos presentado como debido. Hice que todos en el grupo escribieran sus números de teléfono y sus direcciones de correo electrónico (solo una parte de ellos utilizan correo electrónico) en una hoja de papel y que me dijeran que era lo que quisieran aprender y lo que esperaban obtener del año que estaría junto a ellos. Al inicio sus nombres parecían borrosos para mí y solo se cristalizaron a medida pasábamos más tiempo juntos. Establecimos una reunión para programar el calendario, algo que se repetiría sin cesar a lo largo de toda esta experiencia. Lo que más damos por sentado en muchos de nuestros países desarrollados y cuando se trata de los jóvenes, es el tiempo. Ellos tienen tanto tiempo libre en nuestras sociedades más desarrolladas que muy frecuentemente, este aburrimiento se transforma en comportamientos antisociales. Todo lo opuesto pasa con los jóvenes voluntarios de San Mateo.
Un buen ejemplo de alguien pobre de tiempo es Merlita. Ella se levanta todos los días a las 4 a.m. para ayudar a su mamá a lavar la ropa de algunas personas en San Mateo. Ella luego cocina el desayuno para su familia entera incluyendo a su madre. Ella tiene seis hermanos los cuales viven en la misma casa por lo que ella también debe ayudar a cuidar a tres de ellos quienes tienen incapacidades mentales. Merlita también ayuda a su padre en las tareas del campo. Ellos cultivan sus propios alimentos. Merlita además ayuda aportando ingresos extra al hogar como peluquera de novias en las cercanías de su comunidad. Para que Merlita participara del proyecto de este año, ella debía apartar tiempo de sus actividades lo cual no es una tarea fácil de realizar.
Merlita empezó formando parte de un grupo de 14 jóvenes quienes querían participar en la producción de videos. Mi tarea era la de facilitar los talleres donde se les enseñaban todos los aspectos de la producción de videos y practicar lo aprendido al producir cinco videos cortos para la red de radios comunitarias. Al inicio había tantos participantes que tuve que dividirlos en dos grupos – el de la mañana y el de la tarde – durante los fines de semana, pues era el único momento que tenían libre.
Empecé otorgándoles mi plena confianza en su involucramiento en el proyecto. Después de todo, la confianza genera confianza. Los primeros dos meses fueron bastante emocionantes para ellos, aprendían con entusiasmo, y disfrutaban los juegos didácticos que hacíamos. Mi propósito era el de que no solo aprendieran las habilidades técnicas involucradas en la producción de video si no que también desarrollaran su creatividad y sentido de responsabilidad para que pudieran utilizar el Arte para la Acción Social. Para cuando llegó la Navidad del año 2011, yo ya había logrado ganarme su confianza gracias al simple hecho de pasar tiempo con ellos. Entonces mi primera carga se había terminado. Y habría más aun por venir.…
Este proyecto esta siendo realizado en colaboración con Cultural Survival.






















