La Artista ArtCorps Evelina Jagminaite y WINGS han creado un sólido plan para trabajar con cuatro grupos de educadores de pares en cuatro diferentes comunidades. Sin embargo, Evelina se encontró con un imprevisto obstáculo – el convencer a los padres de familia que permitieran la participación de sus hijos.
La juventud guatemalteca tiene que vivir largas jornadas diarias para cumplir con las responsabilidades familiares mientras se encuentran en la escuela. Se despiertan a las cuatro de la madrugada para cuidar a sus hermanos menores y ayudar a sus padres a cultivar el campo o en las tareas del hogar (dependiendo de cual sea su género). Además de las horas regulares de colegio que deben cumplir, muchos alumnos toman cursos vocacionales adicionales lo cual les deja poco tiempo libre.
Sabiendo lo ocupados que pasan durante el día, me preocupaba pedirles más de su precioso tiempo para que pudieran convertirse en líderes de sus comunidades… pero para mi sorpresa, los jóvenes demostraron un deseo incontenible de convertirse en gestores del cambio y aprender sobre el uso del Arte para la Acción Social. Mi reto sin embargo sería el de convencer a sus padres de darles el permiso que necesitaban para participar en el grupo.
Recientemente, durante los talleres de corta duración que desarrollamos en sus propias escuelas, hemos escrito poemas sobre la identidad. Decidimos entonces que para la reunión de padres de familia, cada alumno escribiría un poema o una carta anónima la cual entregarían a sus padres. También quise aprovechar para hablar con los padres sobre los retos que enfrenta su comunidad y como ellos perciben el mundo de los jóvenes.
Los padres de familia llegaron temprano, curiosos de saber lo que es el Arte para la Acción Social. Después de las presentaciones, empecé con la técnica de mapeo organizativo de la comunidad (desarrollada por Paul Casey, un consultor en organización comunitaria quien recientemente visitó WINGS).
A medida yo invitaba a los padres de familia a que compartieran sus pensamientos en relación con los retos que enfrentan los jóvenes en la comunidad, todos tenían un tono de preocupación en sus voces. Las respuestas a preguntas “¿Cómo es el mundo de los jóvenes en su comunidad?” y “¿Cómo es el mundo que ustedes desean para sus hijos e hijas?” llenaban el rota folio que había colgado en la pared.
Entonces les pregunté: “¿Como describirían una buena relación?” Comunicación, respeto, comprensión y auto estima fueron algunas de las primeras cualidades que se mencionaron.
Finalmente, sometí una ultima pregunta a discusión “¿Qué debemos tomar del mundo actual que existe e incluirlo en el mundo que queremos?” Alguien dijo, “¡Necesitamos todas las cosas que hacen buenas relaciones!” Y allí estaba la moral de esta historia – necesitamos buenas relaciones y redes comunitarias para construir un mejor mundo.
Presente entonces los poemas anónimos escritos por los jóvenes como un gesto de su deseo de mejorar la comunicación y las relaciones que tienen con sus padres. A medida los padres leían los poemas, unos se conmovieron hasta las lagrimas y otros sonreían con orgullo. Todos quisieron al final quedarse en poder de las cartas.
Allí quedo claro que todos compartíamos el entendimiento de que habíamos empezado el camino desde la realidad actual hacia el mundo que nosotros deseamos, y sostenía en mis manos las notas de autorización firmadas por los padres de familia; las notas que permitirían que los jóvenes participaran en los proyectos del Arte para la Acción Social.

























