Posts Tagged ‘self-esteem’

Preparing for a National Role

Miguel Zepeda Monday, April 14th, 2014

Maria discovered her voice and purpose in ArtCorps’ workshops. She now serves on a national committee for community development, applying her leadership and creativity to improve living conditions in rural El Salvador.

MariaIn 2013, Maria del Carmen attended the leadership school for rural women leaders (“Escuela Rural”) with 19 other microcredit organizers. The facilitator, ArtCorps Artist Miguel Zepeda Santos, recalls that she was embarrassed to speak in front of the group and only responded to a question when asked directly during the first few months. However, despite her obvious discomfort, she never refused to participate in the creative expression exercises, and her participation gradually improved as she engaged in conversation more often and interacted more with the other women leaders.

One day, she shared that her town planned to form a volunteer committee and that she was thinking about participating. The group encouraged her to be part of this effort, as an opportunity both for personal growth and to serve her community. And she joined.

In our workshops, we continued to work on self-esteem, communication and conflict transformation, using role play and other creative methods. A noticeable shift had taken place in Maria—her shyness was a thing of the past and her ambition to keep learning took the forefront.

The next month, Maria told us that she had been selected as a departmental (state) representative for the rural progress committee she served on. She was chosen based on her communication skills, ability to express herself and strong interest in improving the living conditions of her people. Maria credited the creative leadership workshops with helping her become a better leader for her community, and we congratulated her on the significant progress she had shown.

In our last meeting of the year, as we celebrated the group’s progress, Maria surprised us yet again with remarkable news. This time she had been appointed to the national committee for rural progress.

As part of a collective assessment of our work, Maria gave the following testimonial: “If I had never participated in ArtCorps’ workshops, I would never have discovered my abilities…. Now my public service is recognized by many people. Not only am I a part of the town committee for progress, but I was also elected to represent my district at the state level and, most recently, I have also become our national representative. I meet with public figures and government officials, with the President’s staff, and we come up with projects to benefit [rural communities].

This project was carried out in collaboration with Servicio Jesuita para el Desarrollo and Oxfam America.


El Payaso Calcetín: Un Líder Inspirador Emerge de un Inicio Tímido

Miguel Zepeda Saturday, December 1st, 2012

ArtCorps Artist Miguel Zepeda narra como un jóven de Yancolo, El Salvador descubrió su capacidad de liderazgo y experimentó empoderamiento y sanamiento a través del Arte para la Acción Social.

Al terminar el taller Roberto le dijo a la gente que tenía un invitado, y que su invitado era tímido, que lo iba llevar al escenario a la fuerza para que saludara a la gente. Roberto entró detrás de una capa negra que había puesto con anticipación. Detrás de la carpeta se escuchaba un diálogo entre Roberto y su invitado, pero no había invitado, Roberto hacia ambas voces y después de cinco minutos salió totalmente transformado. Su público le aplaudía emocionado, la gente ya no estaba viendo aquel niño tímido, aquel niño que no hablaba, tenían enfrente un gran payaso, el PAYASO CALCETÍN.

Cuando empezó a llegar al grupo de FUNDAHMER era tímido y se aislaba siempre. Su participación apenas surgía de vez en cuando y lo hacía cuando se veía obligado a participar. Solamente se relacionaba con los amigos y amigas que conocía desde niño, era muy notoria la timidez, la baja auto estima y la falta de energía y entusiasmo de este joven que después de un proceso artístico había transformado todo su ser.

La dura realidad que le tocó vivir a Roberto nos hace entender porque siempre era tímido en el grupo y porque su auto estima era demasiado baja. Al papá nunca lo conoció, y la mamá lo regaló con un tío cuando solamente tenía tres meses de nacido. Casi nunca había comida en la casa porque el tío pasaba tomando licor todo el tiempo, lo que le hizo buscar trabajo desde niño.

Los primero talleres de ArtCorps que recibió fueron de pintura–le interesaron y recibió otros de estampado. Se entusiasmó y le conseguí pintura de payaso y en internet investigué algunas técnicas y trucos para payasos. Las aprendió pronto y comenzó a mejorar su participación y su comunicación–su rostro ya se veía más alegre y nunca faltaba a los talleres que yo daba a los líderes.

Un día me contaron que él tenía ganas de dar un taller a un grupo (yo nunca le dije que diera un taller) así que hablé con él y lo animé para que lo hiciera. El taller fue muy motivador para el grupo de 60 personas. Usó todas las dinámicas que le habíamos enseñado en los talleres, lo hizo de una manera participativa y amena y el contenido en todo dejaba un compromiso.

Roberto es un joven alegre, creativo, dinámico, fuerte y sobre todo con compromiso de apoyar en la transformación de la vida de otras personas.

Actualmente Roberto coordina talleres de arte para jovenes en Yancolo y visita otras comunidades para compartirles lo que ha aprendido. El Payaso Calcetín es conocido en toda la region y la Alcaldía del pueblo lo contrata para que le anime sus fiestas.

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Middle Schoolers Begin to See Themselves as Changemakers

Allison Havens Tuesday, June 28th, 2011

As ArtCorps Artist Allison Havens entered her first workshop with Honduran middle schoolers, she wasn’t quite sure what to expect from such a young age group.

I wondered, “Would the activities be too hard, boring, too long for middle school students?” But after the first icebreaker flopped (lining up in order of birth dates), we persevered to end up having a great workshop together!

We discussed what art is, who is an artist and who can be one, and determined that we are each artists in our own unique ways. We proceeded with group map drawings of their community–listing the things they liked about their communities (such as the soccer fields, the school, church, the friendly people) and what they’d like to change or improve in their community (such as the violence and alcohol abuse). We took turns sharing, listening and applauding.

The children began learning how to work in groups and how to be inclusive of everyone’s participation. And they began developing the confidence to create and share with one another. These are some of the foundational lessons as the students begin to view themselves as active members of their communities and participants of change in Tripoli, Atlantida!

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Los estudiantes de enseñanza media empiezan a verse como agentes de cambio

Allison Havens Tuesday, June 28th, 2011

La Artista ArtCorps Allison Havens no sabía bien qué esperar de niños de tan corta edad al empezar el primer taller con alumnos hondureños de enseñanza media.

Me preguntaba: “¿Serán demasiado difíciles, aburridas o largas estas actividades para niños de esta edad?”. Pero tras la primera actividad rompehielos (formar una fila por orden de edad), perseveramos y acabamos teniendo un taller maravilloso.

Debatimos sobre qué es el arte, qué es un artista y quién puede serlo, y llegamos a la conclusión de que todos somos artistas a nuestra manera. Luego dibujamos mapas de la comunidad en grupo, enumerando las cosas que les gustaban de su comunidad (como los campos de fútbol, la iglesia, la gente abierta) y lo que les gustaría cambiar o mejorar (como la violencia o la adicción al alcohol). En turnos, compartimos nuestras ideas, escuchamos y aplaudimos.

Los niños empezaron a aprender a trabajar en grupo y a incluir la participación de todos. Y comenzaron a desarrollar confianza para crear y compartir los unos con los otros. Éstas son algunas lecciones básicas necesarias mientras los alumnos empiezan a verse a sí mismos como miembros activos de sus comunidades y participantes en el cambio en Trípoli, Atlántida.

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Vamos a dibujar juntos nuestros sueños

Naphtali Fields Saturday, May 28th, 2011

La Artista ArtCorps Naphtali Fields y las agricultoras con las que trabaja encuentran el valor y la seguridad necesarios para trabajar juntas de forma novedosa.

En una reunión reciente con las mujeres del grupo de teatro, repartí hojas de papel y ceras de colores y les pedí que dibujaran un mapa del viaje a lo largo de este año, el futuro que deseaban para nuestro grupo en los próximos meses. Nadie optó por las ceras, la mayoría empezó a trabajar con lápices de colores, dibujando con una capacidad de concentración que espero que se contagie a los ejercicios teatrales algún día. Caminé entre el grupo, haciendo cumplidos a los colores elegidos, a su trabajo e intentando evitar (como siempre) que las gallinas me picotearan los pies. Al rato, me di cuenta de que dos mujeres del grupo no estaban dibujando. Sus hojas descansaban en el regazo y ellas miraban al suelo. Mamita, sentada más cerca de mí, es la abuela de la mayoría de las mujeres del grupo. Es una mujer alta, con porte digno, anciana y siempre amable conmigo.
ArtCorps Artist Naphtali Fields leads women in drawing activity about the future of their community, AGROSAL, El Salvador

“Mamita”, le dije, “¿por qué no estás dibujando? ¿Quieres que te traiga colores diferentes?” Lupe, su nieta, levantó la mirada de su dibujo un momento y dijo:

“Mamita no sabe escribir”. Mamita asintió vigorosamente con la cabeza.

“Pero dibujar no es lo mismo que escribir”, le dije. “Sólo tienes que unir los colores”. Entonces Mamita me hizo una aclaración. Nunca había agarrado una cera, un lápiz o un bolígrafo. No sabía cómo hacerlo correctamente. Entonces, acerqué uno de las ceras gigantes que se me había antojado comprar y coloqué sus dedos alrededor de la misma. “Ahora todo lo que tienes que hacer es decidir qué colores quieres usar”, le dije. Al principio, apenas tocaba el papel con la cera, con vergüenza y afectación. Después, tras comprobar que nadie la observaba o se reía, lo intentó de nuevo, dibujando un círculo rojo muy bonito. La dejé mientras dibujaba, triunfante, círculos y fui a animar a Ildit, la otra mujer en silencio que nunca antes había sostenido un lápiz.

Unos veinte minutos después, enseñamos nuestros dibujos y compartimos su significado. Margarita había dibujado un avión que ella misma pilotaba, mostrando que ella quería estar a los mandos de su propia vida y tomas sus propias decisiones. Casi todas habían dibujado campos de maíz y frijoles, ya que deseaban una buena cosecha. Algunas nos dibujaron a todas juntas, tomadas de las manos y trabajando para mejorar la comunidad.

Pero estaba más orgullosa de Mamita. Aunque su papel estaba cubierto de círculos negros, rojos y amarillos, nos lo mostró a todas. “¿Habéis visto lo que he hecho?”, preguntó. Aunque los demás dibujos eran mejores técnicamente, ella plasmó el espíritu de este año mejor que nadie. Aparentemente, el arte puede ser una herramienta inútil en comunidades como San Francisco. Cada mujer tiene más trabajo del que puede manejar, niños con parásitos, poca comida y ahora una importante escasez de frijoles porque las lluvias del año pasado fueron torrenciales. ¿No sería yo más útil si abogara por un programa de alimentos o de salud? Creo que la respuesta es más complicada de lo que quiero decir. Prefiero decir que no, que las limosnas y los subsidios no ayudan a largo plazo. La belleza del arte, de la creatividad, es lo que nos enseña a pensar con espíritu crítico sobre nuestras vidas y nos proporciona herramientas para organizar y cambiar lo que nos hace sufrir. Creo que es así, pero estoy viendo que es una creencia bella a la vez que difícil de vivir.

El arte y el cambio social necesitan tiempo. Vine a enseñar teatro, y luego me di cuenta de que para muchas de estas mujeres va a hacer falta todo un año de trabajo para que ganen la confianza y el valor necesarios para ponerse delante de diez personas y decir unas líneas. Organizar es difícil. Si baja agua por la tubería principal, como ocurre cada 8 días más o menos, se cancelan las reuniones. Los niños se enferman. Hay que hacer las tareas de la casa, hay que hacer tortillas tres veces al día. Si llueve, todos se quedan en casa. Hay un millón de cosas que parecen más urgentes que reunirnos para jugar y hablar sobre el pensamiento creativo. Y aún así, nos reunimos. El número de participantes ha disminuido tras el primer estallido de interés, pero las que aún quedan están ganando confianza y camaradería. Puede que no montemos ninguna producción larga pronto, y también es posible que no solucionemos los problemas de malnutrición, parásitos y escasez económica, pero poco a poco comenzamos a dibujar juntas nuestros sueños. Y ahora, todas saben sujetar una cera.

Lee más sobre la colaboración de ArtCorps con AGROSAL y Oxfam America en El Salvador.

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Drawing Our Dreams Together

Naphtali Fields Monday, May 9th, 2011

ArtCorps Artist Naphtali Fields and the women farmers she works with find the courage and confidence to begin working together in new ways.

In a recent meeting with my theater group of women I pulled out some sheets of paper and crayons and asked them to draw a map of the year’s journey, the future they imagined for our group over the next few months. No one opted for the crayons, but most got busy with colored pencils, drawing with a concentration I hope will someday transfer to theater exercises. I walked around the group, complementing their color choices, admiring their work, and trying (as always) to keep random chickens for pecking at my toes. After a while I noticed two women in the group weren’t drawing. Their paper lay in their laps, and they were looking at the ground. The closest, Mamita, is the grandmother of most of the women in the group. She is tall and dignified, ancient and always kind to me.

“Mamita,” I asked, “Why aren’t you drawing?  Do you want me to get you some different colors?” Lupe, her granddaughter, looked up briefly from her picture to say,

“Mamita can’t write.” Mamita nodded her head vigorously in assent.

ArtCorps Artist Naphtali Fields leads women in drawing activity about the future of their community, AGROSAL, El Salvador“But drawing is different than writing,” I said.  “You just have to put the colors together.” Then Mamita clarified for me.  She had never held a crayon, a pencil, or a pen.  She didn’t know how to put it in her hand.  I brought over one of the jumbo crayons I had bought on a whim and fashioned her fingers around it.  “Now all you do is decide how you want the colors to go together” I told her.  At first, she barely nicked the paper with the crayon, self-conscious and grimacing.  Then, after glancing around to see that no one was watching or laughing, she tried again, managing a very nice red circle. I left her drawing circles triumphantly and went to encourage Ildit, the other quiet woman who had never held a crayon before.

After about twenty minutes, we showed our pictures and shared what they meant. Margarita had drawn a plane with herself as the pilot, saying she wanted to be in charge of her own life and make her own decisions. Almost everyone had drawn fields of ripe corn and beans, hoping for a good harvest. Some drew us together, holding hands and working to better the community.

But I was proudest of Mamita. Though her paper was covered with black, red and yellow circles, she showed it off to all of us. “Did you see what I did?” she asked us. Though the other drawings were technically better, she encapsulated the spirit of this year more than anyone. At face value, art seems a poor tool to bring to communities like San Francisco. Every woman is burdened with more work than she can handle, kids with parasites, little food, and now, a real shortage of beans because the rains last year were too strong. Wouldn’t I be more useful if I was advocating a food or health program? The answer, I think, is more complicated than what I want to say. I want to say that no, handouts and benefits are not helpful in the long term and the beauty of art, of creativity, is that it teaches us to think critically about our lives and gives us the tools to organize and change that which causes our suffering. I believe that’s true, but I’m learning that it’s a lovely thing to believe and a difficult belief to live.

Art and social change take time. I came here to teach theater, then realized that for many of these women, it will take a year of work to give them the confidence and courage to stand in front of ten people and say a few lines. Organizing is hard. If the water comes down the main pipe, as it does every eight days or so, all meetings are cancelled. Babies get sick. Housework has to be done, tortillas have to be made three times a day. If it rains everyone stays home. There are a million things that seem more urgent than getting together to play games and talk about creative thinking. Yet, we still meet. Our numbers have dwindled after the first burst of interest, but those who remain are growing in confidence and camaraderie. We might not be mounting any full-length productions soon, we might not solve the problems of malnutrition, parasites and economic scarcity, but we’re slowly beginning to draw our dreams together. And this time, everyone can hold a crayon.

Read more about ArtCorps’ partnership with AGROSAL and Oxfam America in El Salvador.

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